Lo que deja un suicidio: “Mi mundo se paró, mi marido falleció y yo me fui con él”

El marido de Nancy falleció por suicidio hace dos años, lo primero que sintió –como cada uno de los familiares de las víctimas– fue un parón. Una pausa en la continuidad del ritmo de la vida, “mi mundo se paró, mi marido falleció y yo me fui con él, mi vida se fue con él”, explica a Cordópolis.

Nancy tuvo suerte y a la semana de lo ocurrido encontró el respaldo, el apoyo y la cercanía del primer grupo de ayuda a familiares de Papageno (Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención del suicidio). Desde Córdoba se desplazó para participar en este a Cádiz, y allí encontró a Daniel López, presidente y psicólogo de Papageno, quien desde el primer momento la trató “como a una amiga”. “Daniel me abrió las puertas de su alma y yo le solté todo como una fuente, porque en esos momentos estás desbordado”, explica.

Estos grupos suponen para estas personas “un impacto y una esperanza porque ya no están tan raros” al estar con otros familiares que han pasado por lo mismo, declara Daniel. Aunque, aclara que este duelo “no se cierra”, pero ayudan a empezar “a llevar una vida normal”, aunque sin dejar atrás la experiencia.

Actualmente, la autolisis sigue siendo “un estigma”, señala Daniel, “si digo que mi madre murió de cáncer, puedo hablarlo libremente pero si te digo que fue por suicidio, la reacción sigue siendo evitarte o no querer hablarlo”.  De esta manera, los familiares de los fallecidos tienden a llevar el duelo en silencio, solos, y culpabilizándose de lo ocurrido. “Sienten que podían haber hecho mucho más , piensan si hubiera hecho esto o lo otro”.

Así lo confirma Nancy, quien confiesa que se llegó a sentir juzgada: “En ese momento me sentí sola, incomprendida, juzgada, te hacen sentir culpable”. Y es que, una muerte por enfermedad o cualquier otra causa es comprendida pero “una muerte por suicidio la gente no la comprende y siempre va buscando el por qué; y a lo mejor no tiene uno y tiene mil causas” y tampoco tiene “una carencia depresiva histórica”, expone Nancy.

Después de la pérdida de un familiar por esta causa, Nancy asegura que viven “en una continua montaña rusa”, algo que tampoco es comprendido por la sociedad. “Un día estás bien, y hoy a lo mejor tocas fondo y te ven y te dicen pero si ayer estabas muy bien”. Por este conjunto de situaciones, unidas con la culpa que todos los familiares se echan, indica que estos grupos le ayudan a encontrase mejor, a sentirse comprendidos.

El encontrarse y compartir espacios, sentimientos y emociones con personas que han pasado por lo mismo, les ayuda a sobrellevar su día a día

El encontrarse y compartir espacios, sentimientos y emociones con personas que han pasado por lo mismo, les ayuda a sobrellevar su día a día. En estos grupos los profesionales les enseñan “recursos, a cómo actuar ante un ataque de pánico, cómo transformar el dolor en amor, y a perdonar y perdonarte” algo que por ellos mismos les es “muy difícil”.

Daniel señala que el perfil más común de familiar que pasa por este duelo son las esposas, ya que la mayoría de los suicidios se producen en hombres. Aunque también en mayores de 80 años. En España en 2020, según los datos ofrecidos por la Asociación, 3 de cada 4 muertes por suicidio se producen en hombres. En Andalucía, en este mismo año se registraron 793, de los cuales 576 fueron varones y 217, mujeres.

Para ayudar a los familiares, Papageno ha seguido creando grupos de ayuda mutua para afrontar el duelo junto con La Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido 'Ubuntu'. Este viernes Daniel ha estado en Córdoba ofreciendo una charla–coloquio para tender su mano y las de todos los profesionales de la Asociación a estas personas y crear así el primer grupo de ayuda mutua en la provincia. El teléfono de atención a estas personas de Papageno es el 633 169 129 y también pueden contactar con la Asociación a través de su correo electrónico, supervivientes@papageno.es.

El marido de Nancy falleció por suicidio hace dos años, lo primero que sintió –como cada uno de los familiares de las víctimas– fue un parón. Una pausa en la continuidad del ritmo de la vida, “mi mundo se paró, mi marido falleció y yo me fui con él, mi vida se fue con él”, explica a Cordópolis.

Nancy tuvo suerte y a la semana de lo ocurrido encontró el respaldo, el apoyo y la cercanía del primer grupo de ayuda a familiares de Papageno (Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención del suicidio). Desde Córdoba se desplazó para participar en este a Cádiz, y allí encontró a Daniel López, presidente y psicólogo de Papageno, quien desde el primer momento la trató “como a una amiga”. “Daniel me abrió las puertas de su alma y yo le solté todo como una fuente, porque en esos momentos estás desbordado”, explica.

Estos grupos suponen para estas personas “un impacto y una esperanza porque ya no están tan raros” al estar con otros familiares que han pasado por lo mismo, declara Daniel. Aunque, aclara que este duelo “no se cierra”, pero ayudan a empezar “a llevar una vida normal”, aunque sin dejar atrás la experiencia.

Actualmente, la autolisis sigue siendo “un estigma”, señala Daniel, “si digo que mi madre murió de cáncer, puedo hablarlo libremente pero si te digo que fue por suicidio, la reacción sigue siendo evitarte o no querer hablarlo”.  De esta manera, los familiares de los fallecidos tienden a llevar el duelo en silencio, solos, y culpabilizándose de lo ocurrido. “Sienten que podían haber hecho mucho más , piensan si hubiera hecho esto o lo otro”.

Así lo confirma Nancy, quien confiesa que se llegó a sentir juzgada: “En ese momento me sentí sola, incomprendida, juzgada, te hacen sentir culpable”. Y es que, una muerte por enfermedad o cualquier otra causa es comprendida pero “una muerte por suicidio la gente no la comprende y siempre va buscando el por qué; y a lo mejor no tiene uno y tiene mil causas” y tampoco tiene “una carencia depresiva histórica”, expone Nancy.

Después de la pérdida de un familiar por esta causa, Nancy asegura que viven “en una continua montaña rusa”, algo que tampoco es comprendido por la sociedad. “Un día estás bien, y hoy a lo mejor tocas fondo y te ven y te dicen pero si ayer estabas muy bien”. Por este conjunto de situaciones, unidas con la culpa que todos los familiares se echan, indica que estos grupos le ayudan a encontrase mejor, a sentirse comprendidos.

El encontrarse y compartir espacios, sentimientos y emociones con personas que han pasado por lo mismo, les ayuda a sobrellevar su día a día

El encontrarse y compartir espacios, sentimientos y emociones con personas que han pasado por lo mismo, les ayuda a sobrellevar su día a día. En estos grupos los profesionales les enseñan “recursos, a cómo actuar ante un ataque de pánico, cómo transformar el dolor en amor, y a perdonar y perdonarte” algo que por ellos mismos les es “muy difícil”.

Daniel señala que el perfil más común de familiar que pasa por este duelo son las esposas, ya que la mayoría de los suicidios se producen en hombres. Aunque también en mayores de 80 años. En España en 2020, según los datos ofrecidos por la Asociación, 3 de cada 4 muertes por suicidio se producen en hombres. En Andalucía, en este mismo año se registraron 793, de los cuales 576 fueron varones y 217, mujeres.

Para ayudar a los familiares, Papageno ha seguido creando grupos de ayuda mutua para afrontar el duelo junto con La Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido 'Ubuntu'. Este viernes Daniel ha estado en Córdoba ofreciendo una charla–coloquio para tender su mano y las de todos los profesionales de la Asociación a estas personas y crear así el primer grupo de ayuda mutua en la provincia. El teléfono de atención a estas personas de Papageno es el 633 169 129 y también pueden contactar con la Asociación a través de su correo electrónico, supervivientes@papageno.es.

El marido de Nancy falleció por suicidio hace dos años, lo primero que sintió –como cada uno de los familiares de las víctimas– fue un parón. Una pausa en la continuidad del ritmo de la vida, “mi mundo se paró, mi marido falleció y yo me fui con él, mi vida se fue con él”, explica a Cordópolis.

Nancy tuvo suerte y a la semana de lo ocurrido encontró el respaldo, el apoyo y la cercanía del primer grupo de ayuda a familiares de Papageno (Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención del suicidio). Desde Córdoba se desplazó para participar en este a Cádiz, y allí encontró a Daniel López, presidente y psicólogo de Papageno, quien desde el primer momento la trató “como a una amiga”. “Daniel me abrió las puertas de su alma y yo le solté todo como una fuente, porque en esos momentos estás desbordado”, explica.

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