Córdoba tendrá que limitar una zona de la ciudad a tráfico no contaminante a partir de 2023

El Ayuntamiento de Córdoba tendrá que limitar en una de la ciudad un espacio para el tráfico no contaminante antes del año 2023. La recién aprobada Ley de Cambio Climático de España, aprobada esta semana en el Congreso de los Diputados con la abstención del PP y el voto en contra de Vox, le pone tareas a los municipios de más de 50.000 habitantes, que también tendrán que actuar de manera activa y contundente contra la contaminación y las altas emisiones del tráfico.

La norma ha aceptado una enmienda de ERC que persigue seguir el modelo de Madrid Central pero con matices. La ley obliga a los ayuntamientos a aprobar planes de movilidad sostenible en los que el objetivo es lograr una drástica reducción de emisiones del tráfico. Para ello, y con el espíritu de Madrid Central, se establecen unos límites máximos en la calidad del aire y también unas zonas de cada ciudad por la que solo podrán circular vehículos no contaminantes. O directamente no circular ninguno.

La ley señala que los ayuntamientos no solo tienen que cerrar al tráfico una zona concreta de la ciudad, como actualmente ocurre con Madrid Central, sino que se tienen que diseñar una serie de corredores verdes que permitan la conexión de diferentes puntos del municipio a través de medios no contaminantes.

En el caso de Córdoba, que acaba de encargar la redacción de un plan sobre la calidad del aire, el problema no está en los accesos al casco histórico (que también) sino en el tráfico que lo circunvala. Desde hace 15 años, Córdoba inició un plan de peatonalización del casco histórico que ha ido entrando en vigor de una manera lenta y progresiva. Ahora mismo, el acceso a la mayor parte del casco histórico está limitado a vecinos, servicios y transporte público. El plan fija que el acceso se limite aún más y que se amplíe a otras zonas donde la contaminación puede ser mayor.

La clave está en saber qué ocurrirá en la zona del Vial Norte (que articula el tráfico de la ciudad), una de las principales fuentes de contaminación del casco urbano de la ciudad. Y la manera en que se podrá limitar el tránsito. Otras ciudades están optando por limitar el acceso de vehículos al interior del casco urbano a días concretos de la semana.

La enmienda también prevé que los planes hagan proyectos concretos en los accesos a los centros educativos y también a los sanitarios. Y desde luego, una apuesta decidida por la ampliación y mejora del transporte público.

Como Madrid, en momentos del año con pocas precipitaciones y ausencia de viento, Córdoba también genera su propia boina de contaminación, algo que ocurrió en enero del año pasado. La ciudad está encajada en un valle donde los vientos no suelen ser fuertes, por lo que una alta concentración de partículas de combustión genera niveles muy tóxicos para los ciudadanos.

El Ayuntamiento de Córdoba tendrá que limitar en una de la ciudad un espacio para el tráfico no contaminante antes del año 2023. La recién aprobada Ley de Cambio Climático de España, aprobada esta semana en el Congreso de los Diputados con la abstención del PP y el voto en contra de Vox, le pone tareas a los municipios de más de 50.000 habitantes, que también tendrán que actuar de manera activa y contundente contra la contaminación y las altas emisiones del tráfico.

La norma ha aceptado una enmienda de ERC que persigue seguir el modelo de Madrid Central pero con matices. La ley obliga a los ayuntamientos a aprobar planes de movilidad sostenible en los que el objetivo es lograr una drástica reducción de emisiones del tráfico. Para ello, y con el espíritu de Madrid Central, se establecen unos límites máximos en la calidad del aire y también unas zonas de cada ciudad por la que solo podrán circular vehículos no contaminantes. O directamente no circular ninguno.

La ley señala que los ayuntamientos no solo tienen que cerrar al tráfico una zona concreta de la ciudad, como actualmente ocurre con Madrid Central, sino que se tienen que diseñar una serie de corredores verdes que permitan la conexión de diferentes puntos del municipio a través de medios no contaminantes.

En el caso de Córdoba, que acaba de encargar la redacción de un plan sobre la calidad del aire, el problema no está en los accesos al casco histórico (que también) sino en el tráfico que lo circunvala. Desde hace 15 años, Córdoba inició un plan de peatonalización del casco histórico que ha ido entrando en vigor de una manera lenta y progresiva. Ahora mismo, el acceso a la mayor parte del casco histórico está limitado a vecinos, servicios y transporte público. El plan fija que el acceso se limite aún más y que se amplíe a otras zonas donde la contaminación puede ser mayor.

La clave está en saber qué ocurrirá en la zona del Vial Norte (que articula el tráfico de la ciudad), una de las principales fuentes de contaminación del casco urbano de la ciudad. Y la manera en que se podrá limitar el tránsito. Otras ciudades están optando por limitar el acceso de vehículos al interior del casco urbano a días concretos de la semana.

La enmienda también prevé que los planes hagan proyectos concretos en los accesos a los centros educativos y también a los sanitarios. Y desde luego, una apuesta decidida por la ampliación y mejora del transporte público.

Como Madrid, en momentos del año con pocas precipitaciones y ausencia de viento, Córdoba también genera su propia boina de contaminación, algo que ocurrió en enero del año pasado. La ciudad está encajada en un valle donde los vientos no suelen ser fuertes, por lo que una alta concentración de partículas de combustión genera niveles muy tóxicos para los ciudadanos.

El Ayuntamiento de Córdoba tendrá que limitar en una de la ciudad un espacio para el tráfico no contaminante antes del año 2023. La recién aprobada Ley de Cambio Climático de España, aprobada esta semana en el Congreso de los Diputados con la abstención del PP y el voto en contra de Vox, le pone tareas a los municipios de más de 50.000 habitantes, que también tendrán que actuar de manera activa y contundente contra la contaminación y las altas emisiones del tráfico.

La norma ha aceptado una enmienda de ERC que persigue seguir el modelo de Madrid Central pero con matices. La ley obliga a los ayuntamientos a aprobar planes de movilidad sostenible en los que el objetivo es lograr una drástica reducción de emisiones del tráfico. Para ello, y con el espíritu de Madrid Central, se establecen unos límites máximos en la calidad del aire y también unas zonas de cada ciudad por la que solo podrán circular vehículos no contaminantes. O directamente no circular ninguno.

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10 de abril de 2021 - 05:45 h