Del 'duramor', los 'perriches' y otras creaciones de pequeños poetas

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Escolares de Primaria se sumergen en la creatividad de la mano de la autora Ana Rossetti en los talleres de Poesía Infantil de Cosmopoética 2014

"¿Y por qué yo, poeta, no he de inventar palabras como sacaraluna, besiamor, hojiplata, bellisol, clarirrío, oriluz, fulginácar, melibeja, luzbrina, vinosía y sedánima?... Yo soy un académico que sílabas engarza y partero que alumbra oriluz de metáforas." Rafael Alberti explicó así en este poema sus jitanjáforas como el arte de inventar palabras nuevas. Y a eso han jugado, en eso han trabajado, los alumnos de 5º y 6º de Primaria del CEIP Tirso de Molina en el Taller de Poesía Infantil que Cosmopoética 2014 lleva hasta distintos centros escolares.

"Necesitan ser espontáneos. Trabajar la espontaneidad. Parece que si no tienen órdenes, no saben qué hacer", explica la conductora de este taller, la poetisa Ana Rossetti, empeñada en que los pequeños aprendan que, en el mundo de la creación, la libertad es absoluta y las reglas están para saltárselas. "Hay que perderle el miedo a crear, a no seguir las reglas, a cambiar las reglas. En poesía todo es posible", anima la autora.

"Sois inventores de palabras", les dice a los alumnos. La miran con curiosidad y, en un primer momento, como con recelo ante la posibilidad que les ofrece de saltarse las normas establecidas. Pero, en menos de un minuto, las manos se levantan en el aula para decir en voz alta las palabras inventadas, pequeñas creaciones de las que son sus absolutos dueños.

Y el carrusel creativo, con significado más o menos buscado, comienza: duramor -un amor duradero o un duro amor, según se mire-, parapoeta -poeta para todo-, sacaboli -un sacapuntas para bolígrafos-, siguefé -aquel que persigue su creencia-, perriche -una suerte de perro y coche-, aguamor, reciclatón, pintapiz....

¿Y esto para qué sirve? Se preguntan los alumnos. Pues la creatividad de palabras nuevas también tiene su aplicación práctica, les explica Rossetti. Por ejemplo, "hay personas que se dedican a ponerle nombre a marcas o establecimientos. Y hay muchos poetas en ese oficio", les cuenta. Y añade: "También solo con palabras sueltas se crea poesía".

Con palabras e imaginación. Con una imaginación que le dé la vuelta a la realidad. Y a ello se han dedicado estos pequeños creadores, escribiendo sus "primeras notas", sus primeras ideas para un poema, su primer poema. Ideas para desarrollar más tarde, cuando la inspiración se lo pida, porque como dice la voz de la experiencia de Rossetti "se escribe poesía cuando el poema te dice: ¡me tienes que escribir!".

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