Diario del Confinamiento | Husos horarios y hostelería

Carta de husos horarios utilizada por Ch. Lindberg en el primer vuelo transoceánico.

Los dueños de los bares de la ciudad quieren ahora que el ayuntamiento les prorrogue el horario de recogida de mesas y veladores en la vía pública hasta las tres de la mañana, en vez de a las dos, que era “muy temprano”.

El cierre de su actividad durante meses, las restricciones de las nuevas fases de desescalada y también el clima son los justificantes de su propuesta.

El sector se queda corto en sus peticiones o sugerencias o cómo le llamen esta vez al chantaje con el que continuamente someten a instituciones y ciudadanía. Ellos son así, se creen muy importantes. Y, lo que es peor, les hemos dejado que se sientan así. Los ciudadanos y los representantes de la ciudadanía.

Que ocupen el viario público, da igual; que haya en pleno casco histórico protegido sombrillas de publicidad, da igual; que son esenciales en Semana Santa, como la propia Semana Santa, da igual; que el ayuntamiento sufrague los toldos, da igual; que molestan a los vecinos, da igual; que no arrastran sillas y mesas en la madrugada para no molestar y así te los encuentras por las mañanas dispersados en la acera con el bar cerrado, da igual; que las arrastran, también da igual.

Son los “que dan trabajo” –esa expresión tan cercana a una caridad peor que entendida. Son los “que levantan esto” a base de mal contratar, pagar en negro y recalentar albóndigas precocinadas en un microondas presentándolas en la carta como “comida tradicional”.

¿Cómo le van a pagar al camarero o camarera de turno que trabaje una hora más de madrugada si ya estará mal pagado y con menos papeles que la guantera de un cayuco?

¿Van a seguir engañándonos? ¿Tendrán la poca vergüenza de autodefinirse “esenciales” en la recuperación? ¿Se lo seguiremos aguantando nosotros y nuestros representantes? ¿Serán capaces de reconvertirse con elegancia y criterio o seguirán sumergiendo flamenquines y patatas congeladas en freidoras a cascoporro? ¿Sabrán discutir sobre valor añadido?

Ya puestos, ya que son tan importantes, que disparen más arriba y exijan a las autoridades del mundo mundial que les cambien el huso horario y que adopten para Córdoba el de Auckland, en Nueva Zelanda, donde cuando yo escribo en viernes ya es sábado y cuando me tomo un vermut a las dos, allí es medianoche.

Más fresquito en la terraza.

Etiquetas
stats