La cuenca del Guadalquivir decretará el estado de sequía si no llueve en septiembre

Riego en campos de cultivo | PIXABAY

Córdoba lleva 114 días sin ver una gota de lluvia. Mientras tanto, los embalses de la provincia (los mayores de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir) tienen las compuertas abiertas para salvar de la ruina a miles de agricultores que dependen del regadío extraordinario de verano. La falta de lluvia en un periodo tan prolongado de tiempo que va camino de batir un récord, ha hecho que empiecen a saltar las alarmas en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG): si tampoco llueve en septiembre, en octubre se decretará el estado de sequía en toda la cuenca, con todo lo que ello supone.

En su último informe, fechado el pasado 13 de agosto, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir avisa sobre la situación extrema que empieza a sufrir la mayor parte de la cuenca. La última vez que se activó el decreto de sequía (es un Real Decreto que tiene que decidir el Gobierno) fue en diciembre de 2017, con una situación de falta de precipitaciones prolongada pero no tanto como en la actualidad. Sin embargo, las lluvias de los meses de enero, febrero y marzo aliviaron la situación de la cuenca y permitieron que esta medida restrictiva se levantase sin que apenas fuese notada ni por los agricultores, ni por los ganaderos, ni en el abastecimiento a poblaciones.

Este decreto permite modificar temporalmente en situaciones excepcionales las condiciones de uso del dominio público hidráulico. Además, contempla la posibilidad de activar fuentes alternativas de recursos, como aguas subterráneas, para atender las demandas más urgentes; la reducción a la mitad de los plazos previstos en la tramitación de los procedimientos afectados por la aplicación de las medidas excepcionales; la reasignación de recursos para atender usos prioritarios como se prevé en la normativa del Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica del Guadalquivir; o la facilitación del intercambio en las cesiones de derecho.

Ahora mismo, de las 23 Unidades Territoriales de Escasez (UTE), demarcaciones que sirven para evaluar la situación exacta de sequía o humedad en el suelo, en que se divide toda la cuenca del Guadalquivir hay seis en situación de alerta: la zona de regulación general, Sierra Boyera y el Guadalmellato, en la provincia de Córdoba. Además, están en alerta Guardal, Guadiamar y Dañador. De momento, la CHG ha decidido activar unas restricciones del 10% en el regadío. Es decir, a las tierras cultivadas está llegando solo el 90% del agua comprometida. A pesar de ello, las expectativas no son halagüeñas.

“El sistema de Regulación General, que se encuentra en Alerta, podría entrar en Emergencia en octubre en el caso de que septiembre fuera más seco de lo normal”, señala en su informe el Ministerio de Transición Energética. “El indicador global de la cuenca, que da cierta idea de una situación general en la misma, estará previsiblemente al inicio del próximo año hidrológico en el límite entre Prealerta y Alerta”. Ante ello, “se valorará la necesidad de declarar situación de sequía en el sistema de Regulación General y otros menores en función de las precipitaciones que se produzcan hasta finales de noviembre”.

Eso sí, en principio no se prevén restricciones significativas en el abastecimiento para el consumo humano. Solo las habría, señala el informe, en el regadío. De hecho, considera que hay más de un 50% de posibilidades de que esto ocurra.

Actualmente, sí que hay problemas para abastecer a poblaciones en Sevilla. Así, se están utilizando sondeos de emergencia en la Sierra Sur (Casariche, La Roda de Estepa y Badolatosa) y en la Sierra Norte de Sevilla (Las Navas de la Concepción).

En cuanto al regadío, “la elevada salinidad está teniendo una repercusión negativa en el riego de la zona arrocera”, señala el documento. A menos agua en los embalses, de peor calidad es.

https://cordopolis.es/2019/06/01/el-mes-de-mayo-mas-seco-en-cordoba-sin-lluvia-en-2019/

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