Ambrosio defiende la conservación de ciudades monumentales como fuente de progreso

Isabel Ambrosio durante su intervención en Casa América en Madrid.

La alcaldesa de Córdoba y presidenta del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España (Gcphe), Isabel Ambrosio, ha defendido este martes que la gestión de las ciudades monumentales tiene que “compaginar la conservación, restauración y promoción de una herencia arquitectónica, histórica y cultural de siglos”, con que la misma sea “una fuente de progreso económico y prosperidad material para los propios vecinos de dichas ciudades”.

En su calidad de presidenta del citado grupo, Ambrosio ha participado en la Casa América de Madrid en la jornada sobre Cultura Futuro Urbano, organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aecid) y la Comisión Nacional Española de Cooperación con la Unesco, en el marco de las conclusiones del informe mundial sobe la Cultura para el Desarrollo Urbano Sostenible, promovido por la Unesco.

En concreto, la jornada ha sido inaugurada por el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Fernando García Casas, y por la embajadora delegada permanente de España ante la Unesco, Teresa Lizaranzu.

En su ponencia, la alcaldesa ha destacado que “toda la riqueza que atesoran las ciudades Patrimonio de la Humanidad obliga a reflexionar juntos y examinar detenidamente cuáles son los mejores instrumentos políticos e institucionales para una gestión eficiente y sostenible de un patrimonio monumental de tanta riqueza”, para de esa forma “conseguir la mejor síntesis, entre el conservacionismo más exigente y la eficiencia económica menos agresiva, pero a su vez más rentable para quienes viven en esas ciudades”, ha mantenido.

Ambrosio ha manifestado que “en los tiempos que corren, en los que existe una cierta confusión respecto al tipo de ciudad que se necesita, las Ciudades Patrimonio se convierten en ejemplos vivos de lo que serán las ciudades más habitables del mañana”, por lo que ve “absolutamente necesario explorar los caminos que deberían conducir a la feliz confluencia entre las cifras y las artes, entre la economía y la belleza, entre la rentabilidad y la monumentalidad”.

En ese sentido, la presidenta del Gcphe ha insistido en que “la principal pregunta que deben contestar los responsables públicos es la de cómo diseñar, implementar y sostener una gestión de las ciudades monumentales, que sin descuidar la conservación, restauración y promoción de una herencia arquitectónica, histórica y cultural de siglos, sea al mismo tiempo una fuente de progreso económico y prosperidad material para los propios vecinos de dichas ciudades”.

De este modo, ha recordado que “los representantes de la ciudadanía están obligados a apostar por un progreso y unos beneficios que no solo lo sean para las empresas hosteleras, culturales o turísticas, lo cual es absolutamente imprescindible y se da por supuesto”, sino que “lo sean también para propio vecindario de los cascos históricos, tantas veces relegado por decisiones, insuficientemente meditadas, o incluso inspiradas por la ceguera urbanística y hasta por la codicia a secas”.

“Imprescindible equilibrio”

Así, la alcaldesa ha defendido “el imprescindible equilibrio que debe existir tanto entre las personas y los espacios, como entre los habitantes y los visitantes”. Para ella, en ambos casos es “imprescindible una exquisita prudencia, para que no acabe ocurriendo lo que a esas ciudades en las que la población autóctona se ha sentido marginada o perjudicada y está reaccionando, contra la propia industria del ocio y el turismo”.

“La herencia patrimonial de estas ciudades -ha insistido Ambrosio- debe imponer a sus representantes públicos y a toda la ciudadanía el mandato cívico de ser cuidadosos para preservarlo, pero también ser lo suficientemente innovadores, creativos y ambiciosos, para ponerlo en valor, para difundirlo y, a la vez, para que sea fuente de riqueza”.

Ante ello, la alcaldesa ha lanzado el reto de “superar la idea pasiva del patrimonio como mero imán de subvenciones y, dentro siempre de estrictos parámetros conservacionistas, reinterpretarlo como un activo económico de primer orden que puede y debe ser una fuente de riqueza y empleo para esas ciudades”.

Entretanto, Ambrosio ha señalado que “la obligación y mandato como gobernantes es aprovechar ese patrimonio, que es cultural e histórico, pero también político en el más noble y amplio sentido de la palabra, para ofrecernos como escenarios donde, a través del diálogo, se puedan superar las diferencias que ponen en peligro la convivencia”.

“Nuestro deber es reinvertir adecuadamente esa herencia inmaterial de entendimiento de las tres culturas que, por supuesto, no es una herencia solo de Córdoba, sino de todas aquellas que tienen en el patrimonio su principal seña de identidad”, ha enfatizado.

Tras su ponencia, la alcaldesa ha participado en el coloquio moderado por el arquitecto y experto en Patrimonio Cultural de la Aecid, Santiago Moreno, y en el que han participado el arquitecto urbanista Luis Suárez Carreño y el director de la Casa Encendida, José Guirao.

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