¿Cómo afectará a Córdoba la Ley contra el Cambio Climático que prepara Pedro Sánchez?

Un coche circula por el centro de la ciudad | MADERO CUBERO

No. La Ley contra el Cambio Climático que prepara el Gobierno de Pedro Sánchez no solo impedirá que se sigan vendiendo coches de combustión fósil (diésel y gasolina) a partir de 2040. La norma contempla muchas más pedidas que afectan de lleno a los ayuntamientos que, como el de Córdoba, tienen más de 100.000 habitantes. Y un problema con el tráfico.

De momento, la ley está en tramitación. El Gobierno está consultando con colectivos la norma para incorporar propuestas antes de someterla definitivamente al debate parlamentario y su aprobación. Pero mientras tanto empiezan a conocerse contenidos muy ambiciosos que obligarán a ayuntamientos como el de Córdoba a ponerse las pilas contra la contaminación y contra el cambio climático.

El cambio de esta ley que más pueden notar los cordobeses a corto plazo es el de la creación de una “zona de bajas emisiones”. Según lo que ha trascendido, está previsto que como muy tarde en el año 2023 todos los municipios de más de 100.000 habitantes tengan habilitada una zona en la que directamente no puedan circular los coches contaminantes.

En España hay ayuntamientos, como los de Barcelona o Madrid, que ya trabajan con este horizonte. Madrid, por ejemplo, tiene una ordenanza (que con esta ley habría que revisar) que prohibe la circulación de vehículos de no residentes cuando se superan ciertos umbrales de contaminación. La nueva norma, con excepciones, pretende evitar que, por ejemplo, al centro de la ciudad de Córdoba (no solo al histórico) entren vehículos diésel de más de diez años. O que por determinadas zonas tan solo puedan circular vehículos eléctricos o propulsados por gas no contaminante.

En Córdoba, el Ayuntamiento no baraja, de momento, medidas de restricción de tráfico en puntos donde se han superado los umbrales de contaminación. Es el caso del Vial Norte. Se trata de un punto conflictivo que con la ley de Pedro Sánchez en la mano provocaría que muchos vehículos contaminantes se jugasen una multa si en determinados días circulasen por esta zona.

La ciudad de Córdoba tiene varios condicionantes que hacen que sea una ciudad contaminada pese a no tener un tráfico muy elevado. Y la mayoría son geográficos. El encajonamiento de la ciudad en el Valle del Guadalquivir y la ausencia de vientos provocan que la contaminación se asiente sobre la ciudad. También que como consecuencia del cambio climático cada año las temperaturas sean más elevadas que el anterior. El calor, unido al dióxido de carbono que emiten los coches, hace que los episodios de contaminación sean alarmantes y que se disparen también los casos de enfermedades relacionadas con las vías respiratorias.

Pero la norma va más allá. También prevé una política pública para el fomento de las energías alternativas. Centrales térmicas como Puente Nuevo, en la Sierra, tienen los días contados. Fabrica electricidad tras quemar carbón. Incluso la norma quiere que los edificios públicos se transformen y sean cero contaminantes, suministrándose exclusivamente de energías limpias e incluso generándolas. El Ayuntamiento, por ejemplo, posee un amplio parque inmobiliario que podría llenar de placas fotovoltaicas para generar energía.

La nueva ley también quiere transformar la ciudad para que las actuales gasolineras, sobre todo las que más demanda tienen, dispongan de manera obligatoria de un cargador para vehículos eléctricos. En ese campo, ayuntamientos como el de Córdoba también tienen mucho en lo que trabajar, ya que actualmente la instalación de puntos de recarga eléctricos en zonas del casco histórico es algo muy complicado.

La norma es a largo plazo. El reto es que en 2050 España haya reducido sus emisiones en un 90%. Pero la ley empieza a plantear serias obligaciones a los ayuntamientos que pueden acabar modificando el aspecto de las ciudades en pocos años.

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