Los accidentes en ciudad con víctimas se multiplican por cuatro en solo cinco años

Un coche accidentado contra un camión de cerveza.

El número de accidentes de tráfico con víctimas en zona urbana se ha multiplicado por cuatro en la provincia de Córdoba en solo cinco años. Esos son los datos de una estadística divulgada por Mobileye, una filial de Intel que trata de frenar, a través de la inteligencia artificial, el número de accidentes de tráfico. Pero los datos de los últimos años son alarmantes.

Mobileye ha comparado los datos de los años 2000, 2010 y 2015. En el año 2000, en la provincia de Córdoba se registraron un total de 497 accidentes con víctimas. Diez años después, la cifra bajó a 267 siniestros. Pero en el año 2015 la cifra ha aumentado de manera más que alarmante. Entonces, se registraron un total de 1.009 accidentes con víctimas en zonas urbanas de la provincia de Córdoba (principalmente en la capital). De ese total, cinco accidentes fueron con víctimas mortales. En esos siniestros se contabilizaron también un total de 1.303 heridos.

Las cifras que han crecido de manera notable son las de accidentes con heridos. La cifra de muertos ha descendido en los últimos años. Así, hubo cinco muertos en zona urbana en el año 2015, por los siete de 2010 y los 11 del año 2000. No obstante, en 2015 se anotaron 1.303 heridos, por los 376 de 2010 y los 693 del año 2000.

Sevilla es la provincia de la región con más accidentes urbanos, 4.200, y Málaga es la que más fallecidos registra, 19. Huelva, con 4 fallecidos, es la provincia andaluza con menos accidentes mortales en vías urbanas. A pesar del incuestionable descenso de las víctimas mortales, de 105 en 2000 a 74 en 2015, un 30% menos, en los últimos 5 años el número de fallecidos se ha estabilizado y los accidentes han aumentado en las vías urbanas, tanto en Andalucía como en el resto del país. Según Elías Izquierdo, representante de Mobileye en España, "los vehículos son cada vez más efectivos a la hora de proteger a los ocupantes en caso de siniestro. Ahora es el momento de aplicar la tecnología a la reducción del número de accidentes".

Los sistemas de asistencia a la conducción (ADAS) se han mostrado cómo la tecnología más efectiva para la prevención de accidentes. Un sistema de sensores que funcionan como un ojo adicional, permanentemente activo, que monitoriza, de manera constante, todo lo que sucede en la carretera; identifica situaciones potencialmente peligrosas y asiste al conductor en estas situaciones, que se puede instalar en cualquier vehículo por lo que cuesta un smartphone de alta gama.

Según un estudio de la Dirección General de Tráfico, la incorporación de esta tecnología a la flota de vehículos podría haber evitado 4.000 de los 9.600 atropellos que tuvieron lugar el último año con más de 250 víctimas mortales, reduciría un 54% los accidentes por colisión frontal y podría haber minimizado hasta 19.000 siniestros relacionados con salidas involuntarias de carril.

Esta tecnología avisa, con señales lumínicas y sonoras, de posibles impactos, antes de que estos ocurran, dando tiempo al conductor de evitarlos. Ha demostrado su eficacia tanto en transporte particular como público. Según datos de Mobileye, la implantación de sus dispositivos ADAS en el estado de Washington ha supuesto hasta un 71,6% menos de situaciones cercanas a una colisión frontal, un 43,3% menos de riesgo de atropello a peatones y ciclistas, y en Nueva York circulan ya más de mil autobuses con los dispositivos de Mobileye y, desde que fue implantada esta tecnología, hace más de un año, no se ha contabilizado ningún accidente de este tipo. En España ya se están realizando pilotos de esta tecnología en varias ciudades como Barcelona, y están en funcionamiento en Bilbao entre otras flotas de transporte público.

Sobre Mobileye

Mobileye, perteneciente a Intel, es líder mundial en el desarrollo de visión artificial y aprendizaje automático, análisis de datos, localización y mapeo, base de los sistemas avanzados de conducción asistida -Advanced Driver Assist Systems (ADAS)-. Esta tecnología mantiene a los pasajeros más seguros en la carretera; corrige el factor humano como causa de accidentes de tráfico y reduce, así, los riesgos; salva vidas, favorece una conducción más eficiente y tiene el potencial de modificar actitudes al volante y de revolucionar el mundo del automóvil y de la movilidad, a través de la conducción autónoma.

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