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L´ Eau de Corse (Oriza L. Legrand)

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Adivina adivinanza. Perfumería de la realeza y con historia, su sede está en París y, desde su vuelta a la vida en el siglo XXI, la adoran connoisseurs de todo el mundo. Es Oriza L. Legrand, la casa de perfumes y productos de tocador cuyo origen se remonta a 1720; de modo que parafraseando a Napoleón Bonaparte -gran adepto de Oriza-, trescientos años de fragancias nos contemplan.

Hoy, la carta de presentación de Oriza (palabra que proviene del nombre botánico del arroz, por aquello de los polvos de belleza que fabricaban) son las fragancias rescatadas de sus archivos, y aguas de colonia como L´ Eau de Corse -de reciente creación, aunque fieles al espíritu de la marca- que constituyen una joya de frescor y exclusividad para el verano.

Oriza L. Legrand revive bajo el liderazgo de dos empresarios independientes, Hugo Lambert y Franck Belaiche-Bonniot, apasionados por la historia de la perfumería francesa. Juntos, tras años de investigación histórica, han recuperado las más bellas creaciones de la Maison, entre ellas las premiadas en exposiciones universales como Rêve d’Ossian, además de una obra maestra como Chypre Mousse y las muy valoradas Horizon, Relique D’Amour, Empire Des Indes, Déjà le Printemps y Vetiver Royal Bourbon.

Apetecible y recomendable para los días calurosos es su serie de Eaux de Cologne extra concentradas, que componen L´ Eau de Corse, La Fleur d'Oranger y Cologne extra vieille. La primera posee el frescor de la cáscara de naranja amarga de Córcega, petitgrain y tinturas de cistus y mirto maceradas en alcohol orgánico.

Sin embargo, disfrutar del espíritu de Oriza L. Legrand va más allá del sentido del olfato porque su historia conduce a personajes como la escritora, salonnière y librepensadora epicúrea Ninon de Lenclos, a quien se atribuye una legendaria crema para preservar la juventud que comercializó Oriza, y nos sumerge en lujos palaciegos que la industria extendió entre la burguesía a raíz de la Exposición Universal de París de 1900.

Después de cosechar tantos éxitos y tan selecta clientela de emperadores, emperatrices, príncipes, reinas, zares…, crear una fábrica para popularizar el perfume y líneas de belleza, además de ser pioneros en una suerte de obra social, la Gran Depresión acabó con Oriza L. Legrand, pero no con sus imponentes archivos ni con su magia. Por eso, Hugo Lambert y Franck Belaiche-Bonniot han conseguido revivirla.

Existe un plan perfecto para conocer Oriza L. Legrand que es visitar sus tiendas parisinas en las orillas izquierda y derecha del Sena. Además, sin viaje a la Ciudad de la Luz, pero disponible en todo momento, está la opción navegar por su tienda online, donde se puede adquirir un set de seis muestras cuyo precio se convierte en un bono de descuento en compras posteriores.

Otra vía, en concreto andaluza y malagueña, es la tienda de perfumes de nicho Ecuación Natural, que tiene el honor y el acierto de contar con ediciones limitadas de dos fragancias superventas de Oriza L. Legrand. Concretamente de Rêve d’Ossian, llamada Málaga Santa, y Relique D’Amour, bautizada como Oración. La ventaja es que pueden adquirirse en formatos de menor tamaño, más la apuesta por una empresa de nuestra tierra.  

Recién comenzado el verano, Oriza L. Legrand nos transporta a las islas del Mediterráneo al tiempo que nos descubre un as en la manga: siempre nos quedará París para una escapada.

 

Nota: Las menciones a marcas y productos no llevan aparejada ninguna contraprestación

Adivina adivinanza. Perfumería de la realeza y con historia, su sede está en París y, desde su vuelta a la vida en el siglo XXI, la adoran connoisseurs de todo el mundo. Es Oriza L. Legrand, la casa de perfumes y productos de tocador cuyo origen se remonta a 1720; de modo que parafraseando a Napoleón Bonaparte -gran adepto de Oriza-, trescientos años de fragancias nos contemplan.

Hoy, la carta de presentación de Oriza (palabra que proviene del nombre botánico del arroz, por aquello de los polvos de belleza que fabricaban) son las fragancias rescatadas de sus archivos, y aguas de colonia como L´ Eau de Corse -de reciente creación, aunque fieles al espíritu de la marca- que constituyen una joya de frescor y exclusividad para el verano.