¿Tienes vacaciones?

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Querido amigo. Si estás leyendo esta entrada, has de saber que en breve me voy de vacaciones. Algo que seguro tú has hecho o estás a punto de hacer.

Vacaciones no significa que tengas que irte a una playa desierta, coger un avión o recorrerte media España en coche. Vacaciones es poder descansar, despejar la mente, ver a amigos y familiares, disfrutar de tu familia, hacer deporte y muchas más cosas a gusto de cada uno. Vacaciones son vacaciones.

Todos somos clientes y proveedores en nuestra vida. Cada uno en mayor o menor medida, pero todos los somos. Pues seguro que a todos también nos gusta ir de vacaciones. Así que seamos justos y dejemos disfrutar al prójimo.

Veréis, yo sé que muchos diréis que hay proyectos que no pueden esperar, clientes a los que atender, etc. Pero en esta vida, como digo mucho últimamente, hay cosas urgentes y cosas importantes. Está claro que salvando situaciones de salud, todo lo demás puede organizarse. En vacaciones nada debe ser urgente para el que está de vacaciones, es decir, debe poder desconectar lo suficiente para que su equipo y sus clientes puedan sacar adelante ese trabajo urgente. Verdaderamente todos necesitamos este tiempo, creedme.

Sonará raro: "¿Un autónomo con una microminipyme diciendo estas cosas?". Pues sí. Y ojo, soy el primero que me voy de vacaciones con el ordenador y la conexión wifi asegurada. Pero siempre por si he de hacer algo inesperado, porque yo mismo tenga ganas de avanzar en algún proyecto (cosa que suele pasar, ya que al relajarse la mente también brotan ideas nuevas; os recomiendo que lo probéis).

Siempre me costaba desconectar, pero a medida que fueron naciendo mis hijas, más me he ido esforzando en aprender a hacerlo. Sin duda, la "ayuda" obligada de mi mujer me ha facilitado conseguirlo. Hace años ideamos una "técnica" de desconexión brutal (suena a coña, pero funciona): por la mañana se mira el móvil, se atienden mails y whatsapp. Antes de salir de casa, ella me esconde el teléfono y no lo recupero hasta después de comer. Y por la tarde, el mismo procedimiento hasta la noche. En caso de emergencia, en la oficina tienen el número de mi mujer por si han de localizarme de manera urgente (que no importante).

Este sencillo sistema -algunos se reirán por su sencillez- me educa en la importancia de desconectarme del teléfono y no tenerlo encima. No llevo ni el reloj. Disfruto una barbaridad, os lo aseguro. Por supuesto, mi confianza en mi #equipoBUMM es plena, y estoy convencido de que no habrá problema alguno.

Sé que hay casos especiales, casos de grandes cargos empresariales que "siempre" han de atender sus empresas. Por supuesto que puede pasar que un día o dos necesites conectarte y atender llamadas porque estéis con algo importante que no puedas obviar o que dependa de ti, por supuesto que sí, pero ha de ser algo puntual. Es más, diría que debe ser algo puntual, evitando así que se convierta en una rutina habitual esa llamada del trabajo.

Los proveedores agradecerán que respetes su tiempo de vacaciones, que no les plantees problemas en estos días en los que su personal se reduce a la mitad (por las vacaciones de los trabajadores), días en los que el horario es reducido (jornada intensiva), etc. Pues tus clientes han de entender lo mismo, que tú eres su proveedor, y han de comprender de igual forma que lo haces tú, que las vacaciones han de disfrutarse.

Pues sí, querido amig@. Ha llegado el momento y me despido porque como decía al principio, me voy de vacaciones. A disfrutar de la familia y a desconectar un poco, a ver cómo mis hijas se ríen, se pelean entre ellas (caos total), les cuento historias, juegan en la playa y un largo etc. Disfrutar con mi mujer, con amigos, y dejar que mi mente, poco a poco, reconfiguré ideas, ganas e ilusiones para así volver a activar la batería para llegar a final de año. Ya me contaréis qué tal os ha ido. Disfrutad de las vacaciones.

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29 de julio de 2019 - 13:30 h