Rentabilidad sin riesgo, imposible

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Estamos a punto de entrar en los dos últimos meses de este "atípico" año 2020, un mal sueño del que deseamos despertar lo antes posible.

Las bolsas han vivido la crisis de la pandemia que sigue afectando a todos, una crisis sanitaria y económica, sin un medicamento no podremos volver a la "normalidad".

Los menos expertos en inversiones han visto "evaporarse" el beneficio obtenido en el año 2019 en sus fondos de inversión, en un abrir y cerrar de ojos entraron en fuertes pérdidas a mediados del mes de marzo.

Riesgo y rentabilidad, dos conceptos que van siempre unidos a cualquier instrumento o producto de inversión financiera.

Antes de decidir sobre la contratación de un producto de inversión, deberíamos ser conscientes de los riegos u oportunidades relacionados con dicha inversión.

En primer lugar, entender perfectamente qué producto estamos contratando y, sobre todo, a dónde "va" nuestro dinero.

No contratemos aquello que no entendemos.

Cuando hablamos del término riesgo en una inversión financiera, nos estamos refiriendo a la posibilidad o probabilidad de perder parte o todo el dinero invertido.

Siempre existe riesgo en toda inversión, o dicho de otra manera, no existe inversión sin riesgo.

En todo producto financiero en el que no se nos garantice nuestro capital, ya es  indicador de que conlleva un riesgo.

Ejemplos varios podríamos citar de hoy en día, los más habituales serían los fondos de inversión, las acciones, los bonos de renta fija e incluso los Planes de Pensiones.

Pero no todos tienen el mismo nivel de riesgo, de hecho, cuando vamos a contratar a una entidad bancaria un producto de ahorro inversión nos deben indicar en una escala de colores (del verde al rojo) y números que van del 1 al 6 el nivel de riesgo.

Estemos atentos al semáforo del riesgo, y no asumamos más riesgo del que deseamos.

Si estamos dispuestos a asumir riesgos en una inversión, debemos exigir un retorno o rentabilidad acorde al nivel de riesgo que vamos a asumir.

La rentabilidad será el porcentaje de beneficio que nos debe generar la inversión que estamos realizando a un plazo o tiempo determinado.

Para poder establecer si un producto financiero es rentable o no, debemos tener en consideración el nivel de riesgo que conlleva y su rentabilidad esperada.

Si un plazo fijo tradicional nos garantiza una rentabilidad del 0,50% TAE sin riesgo a un año, un fondo de inversión que no nos garantice el capital a plazo de un año con un riesgo 3/6 en la escala anterior, ¿qué rentabilidad le deberíamos de exigir?.

No siempre hay que asumir riesgo para conseguir rentabilidad, pero hoy no existe un producto de inversión sin riesgo para intentar conseguir rentabilidad.

Antes de contratar un fondo de inversión, piensa si estás dispuesto a perder dinero.

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Publicado el
29 de octubre de 2020 - 08:54 h
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