La campaña más larga del mundo

Aún queda una semana, pero creo que sobreviviremos a lo que ha sido la campaña electoral más larga del mundo. En Andalucía, y claro, en Córdoba, empezó en enero, cuando la presidenta de la Junta, Susana Díaz, decidió adelantar las elecciones parlamentarias. En enero arrancó lo que se adivinaba como una campaña electoral sin fin, que va a concluir a apenas diez días de que finalice el año. Agotador.

A las elecciones andaluzas (y sus casi dos meses posteriores en los que no se pudo conformar gobierno por el bloque parlamentario) le sucedieron las municipales (mucho más intensas que cualquier otra, dónde va a parar) y ahora las generales.

Pero la gran pregunta es, ¿cuándo volveremos a votar? Por ley, las municipales no tocan hasta mayo de 2019, pero ¿y el resto? Dependerá mucho de lo que pase el próximo domingo y, sobre todo, de que los partidos que más votos obtengan sean capaces de llegar a acuerdos y hacer gobernable el país. En caso contrario, y no hay motivos para pensar lo primero, lo lógico es que la legislatura sea corta y nos veamos abocados a una nueva campaña electoral.

Ya saben aquello de que la Historia se repite. Y ninguna situación política es inédita. La de España, tan poco, y cada vez se parece más a la de la Italia de los noventa. Recuerden. Casos de corrupción a diestro y siniestro que se llevaron por delante a los dos grandes partidos que se habían repartido el poder (ey, el bipartidismo) desde el final de la Segunda Guerra Mundial: el Partido Socialista y el Partido Democristiano. Hasta el histórico PCI se vino abajo tras la caída del Muro de Berlín. En los años noventa los italianos se hartaron de votar, con gobiernos cada vez más cortos. Algunos duraron apenas meses. Hasta que finalmente se inclinaron por un partido mayoritario, Forza Italia, de un tal Berlusconi (que ya existía, pero que fue una especie de invento de las agencias de publicidad y televisiones italianas), que lideró los gobiernos más longevos del país transalpino en años.

O quizás nos parecemos más a los griegos, otro país en el que dos partidos se han repartido históricamente el poder. Esos dos partidos, también, han repetido mucho los apellidos de sus líderes, hasta que la mayor crisis económica de la zona euro se los ha llevado por delante y ha acabado ganando una formación aparentemente surgida de la nada y el desencanto, Syriza.

Quien sabe. Lo mismo no nos parecemos ni a Italia ni a Grecia. Lo mismo somos un país singular, con nuestros problemas inéditos (Cataluña, por ejemplo), y no hay que darle más vueltas al asunto. El tiempo dirá.

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13 de diciembre de 2015 - 02:32 h