Magia

 

"Las guitarras me hablan cuando estoy solo"

(Manuel Reyes. Constructor de guitarras)

El día en que entramos en el taller de la calle Armas todas las herramientas estaban en su sitio. Un aire como de otro tiempo envolvía la mañana. Quiere decirse que se respiraba esa lentitud de las horas que hoy ya no se encuentra en ningún lado. Por eso es un privilegio coger una banqueta y sentarte frente a un señor que es un trozo del pasado y se dedica a construir instrumentos inservibles que no producen dividendos ni capitalizan en Bolsa.

Manuel Reyes se ha tirado toda su vida ensamblando maderas y decantando sonidos. Conocía, por lo tanto, los secretos de la armonía. Ahí es nada. Cualquier experto de su estatus en finanzas o telecomunicaciones sería hoy un hombre millonario. Pero este señor es constructor de guitarras. Ustedes me entienden. Lo único que ha hecho en su vida es poner los cimientos para que un genio como Vicente Amigo, valga el ejemplo, regale al universo joyas como las que salen de sus manos.

Manuel Reyes acaba de morir. Y aquel 2 de enero del año 2011 nos obsequió con una mañana luminosa y la frase mágica que preside esta página. Infinitamente más que pudiera darnos nunca un agente bursátil. Descanse en paz.

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15 de noviembre de 2014 - 01:19 h
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